jueves, 29 de octubre de 2009

Los milagros de don Moratinos.

Por Miriam Leiva.

Surcó los cielos de La Habana a Madrid y despertó en el Senado del Reino. La resaca de la felicidad le produjo alucinaciones. Fue entonces cuando los prisioneros de conciencia y políticos pacíficos cubanos se multiplicaron. De cuatro que le exiliaron en febrero de 2008 y uno que le soltaron cuando él volaba este 20 de octubre de 2009, resultaron cien desde que él aprendió el valor político de los rehenes con las lecciones de las autoridades de Cuba. También le pagaron con permisos para salir de Cuba a dos personas enfermas. ¡Buen avance democrático del totalitarismo cubano! Como es tan poco para su inmenso servicio, se espera que los 53 de los 75 que ahora quedan en prisión, casi todos con muchas enfermedades contraídas en prisión, sean liberados. Indudablemente regocija que familias cubanas se vuelvan a reunir, y quisiéramos poder agradecer la gestión, pero no se corresponde con el inmenso compromiso establecido entre la España democrática y la Cuba atrapada.

Los integrantes de los 75 que habían recibido anteriormente licencia extrapenal por padecer serias enfermedades, la obtuvieron por los esfuerzos de los gobiernos, parlamentos, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos de España, la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Japón y muchos otros países. Todos los 75 tendrían que ser liberados porque no cometieron ningún delito. Los 53 que ahora permanecen secuestrados, y los 10 con licencia extrapenal por motivos de salud que residen en el país amenazados de ser regresados, merecen incorporarse a la vida ciudadana porque son cubanos dignos y sacrificados, que aman la patria y su pueblo.

Cuando escucho a los dignatarios extranjeros hablar sobre Cuba, me ilusiona viajar con ellos para encontrar “El Dorado”. Parece que los cubanos no nos percatamos de la realidad y nos complace mancillarnos con la idea de que mal vivimos en un país en destrucción, donde se prohíbe la irrupción de nuestras capacidades creativas y estamos amordazados; donde el futuro parece imposible porque no podemos llegar a él desde este presente de dificultades, carencias, espera… que malgastamos la única vida, que la solución de los problemas no está en irnos todos y dejar el archipiélago a los ancianos, los atontados, y, por supuesto, los sabios gobernantes, que imponen el exilio a conveniencia.

Entre los cuentos de hadas y los afables amigos que nos ven distintos, he observado por la tele a un saludable y rosado señor, sonriente pletórico de gozo, satisfecho de su estrecha amistad con lo más encumbrado del totalitarismo tropical. Se pavonea de haber sacado al régimen del aislamiento internacional, pues dice que su visita en 2007 provocó la envidia de presidentes, primeros ministros y decenas de personalidades, que corrieron tras él hacia La Habana. De tal suerte, él solito logró el mayor éxito diplomático de los 50 años de “revolución”. Para consagrarse pondrá a la Unión Europea a los pies de la caprichosa dictadura absolutista.

¡Qué derechos humanos y qué democracia! Ponerlos en primer plano es demodé. Molesto jaleo el tener que recordar a los amigos de arriba en Cuba que ese es un problema muy sensible para la opinión pública española e internacional. Pero las cárceles están hacinadas, con todo deficitario, incluida el agua potable y la sanidad. Sobran insectos, roedores y enfermedades, aunque de eso no tienen idea quienes viven a su nivel o el de los millonarios de la revolución. En definitiva para agradarles anunció a bombo y platillo que no se reuniría con los disidentes. Mientras, en la televisión muestran a los ciudadanos como los ven las cámaras en los carros de patrulla policíacos y las esquinas, como si no bastaran los policías uniformados, los agentes de la Seguridad del Estado y los informantes para recordarles la compañía permanente.

Según el visitante, hay inmensos cambios en Cuba. Evidentemente yo estaba en coma y al despertar tengo la pesadilla de ver todo peor. La crisis acelerada no permite apreciarlos a los seres comunes como yo y aquellos con los que hago cola o me atropello dentro de la guagua rebosante de personas dichosas por la larga espera, la aglomeración y el sudor. Tampoco lo perciben en las viviendas colmadas de generaciones, en los cuartuchos de los solares, en las villas miserias y en la ansiada re-construcción de los derrumbes. Pensiones y salarios ínfimos, y precios por las nubes. No se produce más porque no hay estímulo al trabajador, pero se cerrarán los comedores de los centros de trabajo, aunque no se permita pequeños negocios privados para compensar la falta de oferta y la deficiente calidad de los estatales. ¡De las finanzas externas… allá los economistas!

Dos grandes noticias hemos tenido en los últimos tiempos. No se puede seguir esperando a que “papá Estado lo resuelva todo”, como si el pueblo hubiera podido decidir qué papá le tocaba y qué le daría ese papá. Dicen que por ahí anda un loco o borracho averiguando qué es el paternalismo y quién lo inventó. La otra: desaparecerá la libreta de abastecimiento… desabastecimiento… racionamiento.

Perplejos estamos los cubanos al perder la guía y la identidad… ¿Sin papá autoritario? ¿Sin el documento de identidad que hemos cargado desde el día del nacimiento? Podrían dejarnos decidir qué más queremos cambiar, aunque evidentemente debe haberse cambiado ya mucho más, a juzgar por las declaraciones del huésped que ha hecho un pacto de sangre para defenestrar la Posición Común de 1996 para Cuba de la Unión Europea durante la presidencia que inicia España en enero de 2010.
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