domingo, 6 de noviembre de 2016

Buscando a los 'yumas' en la Feria de La Habana.

Por Luz Escobar.

Jóvenes cubanos se paseando por las instalaciones de la Feria Internacional de la Habana. (14ymedio)El sol de noviembre a veces pica con tanta intensidad como el de agosto. Así fue para los cientos de personas que este viernes visitaron la Feria Internacional de La Habana (Fihav) y transitaron por las explanadas entre sus amplios pabellones. Buscaban, las áreas donde se distribuyen productos gratis, el local de Samsung con sus gafas de realidad virtual y los stands de Estados Unidos.

El último día del principal evento comercial de la Isla resultó una peculiar mezcla de planes de futuro y de urgente inmediatez. Mientras los empresarios extranjeros aún transitaban por los pasillos y exhibían sus catálogos con orgullo, el público que entraba se enfocaba en localizar dónde se entregaban gratuitamente galleticas, muestras de cosméticos o un trago de ron Havana Club.

Llegar hasta la distante Expocuba fue especialmente difícil esta semana. Los problemas de transporte que atraviesa la ciudad, la pertinaz lluvia y unos inusuales atascos provocados por los vehículos que transportaron a los expositores, complicaron también el arribo durante la primera jornada en que la Fihav abrió sus puertas al público.

Desde hace más de tres años el tren que unía a la ciudad con el área expositiva dejó de funcionar, sin que mediara un anuncio de la empresa de ferrocarriles sobre los motivos para su cancelación. En la actualidad solo se puede hacer la ruta en el pésimo transporte público o desembolsando más de 10 CUC desde los barrios céntricos de la capital.

No obstante, quienes lograron vencer la distancia este viernes, y tras una larguísima fila a la entrada, trataron de no perder tiempo con aquellas áreas que “no tienen nada y son puros papeles de colores”, al decir de una señora con dos niños. La mujer aseguraba a los pequeños que “ustedes van a ver, por aquí tienen que estar dando chocolates en algún lugar”.

Con las manos hacia arriba un grupo reclamaba en el stand dedicado a Trinidad y Tobago que lanzaran golosinas desde el piso superior del área. Algunos visitantes intentaban transmitir la escena a través de Facebook Live con poco éxito, debido a las oscilaciones de velocidad que sufría la red wifi gestionada por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa), a un costo de 2 CUC por cada hora de navegación.

Un tumulto disparó las alarmas cuando alguien se aventuró a decir que el área dedicada a la aerolínea JetBlue estaba repartiendo “pasajes gratis” entre Cuba y Florida. Después de carreras contrarreloj, expectación y palpitaciones de corazones, resultó que la firma solo estaba haciendo una rifa para repartir objetos con su característico logotipo azul.

Ojos curiosos exploraban las ofertas del área dedicada a promocionar los productos de Coralsa, un grupo empresarial que incluye a firmas como Bucanero, Bravo, Los Portales y Papas and Company, entre otras. Los visitantes no dejaron de hacer comentarios mordaces, como el de un hombre de unos 50 años que dijo no entender “tanto alarde publicitario, si ni siquiera pueden comercializar esto en las tiendas en divisas”.

Esquiar ilusoriamente con las gafas de realidad virtual de Samsung también atrajo a mucho público. En medio de la zona habilitada para el grupo sudcoreano, dos mujeres daban brazadas y movían los pies como si estuvieran en la ladera nevada de alguna montaña, mientras en la larga cola para probar el artilugio se suscitaba todo tipo de bromas.

Mapa en mano, para no perderse entre los vericuetos del inmenso recinto se veía a familias completas que indagaban por “¿Dónde están los yumas?” Pero la representación estadounidense había quedado relegada a la más recóndita de las áreas. Para cuando la gente localizó el lugar, ya la mayoría de los empresarios de ese país se habían ido.

En un área dedicada al Caribe se ubicaba la zona destinada a empresas estadounidenses. Casi vacía ya, porque “comenzaron a recoger desde el jueves en la tarde y la mayoría ya se fue”, aclaraba una empleada.

Sin embargo, allí quedaba -a prueba de desánimo- Saúl Berenthal uno de los gestores de la firma Cleber Llc que hace pocos días recibió el cubo de agua fría de que no podría instalar su industria de montaje de tractores Oggún en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM) debido a que no cumplía "los requisitos de innovación tecnológica".

El empresario insiste en su idea de producir los vehículos agrícolas enfocados en los pequeños agricultores. A su juicio las necesidades del sector son crecientes en el país y ahora continuarán “las negociaciones con otras entidades cubanas principalmente con los ministerios de la agricultura y la construcción”.

Berenthal comentó a 14ymedio “la buena acogida” que ha recibido de parte de los campesinos cubanos su idea, un sector que a su juicio “tiene mucha fuerza” en el mercado donde la gente compra. El empresario considera que en la actualidad “los tractores que se están comercializando son muy grandes y en nuestro diseño se ha pensado especialmente en el pequeño agricultor”.

Lejos del pabellón de los tractores Oggún, un empleado de Expocuba gritaba a voz en cuello a la enardecida multitud que reclamaba caramelos: “Aquí ya no vamos a dar más nada”. La Fihav llegaba a su final.
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