martes, 23 de junio de 2020

Cuba: donde las vidas negras no importan.

Por Ileana Fuentes.


Miguel Díaz Canel se manifestó recientemente con motivo de la violencia policial en EE.UU. y la posible intervención militar de la administración Trump para controlar las protestas en el país (lo que ya se anunció desde el alto mando militar que no sucederá). Esas expresiones de solidaridad ocurrieron apenas dos días después de que el régimen celebrara el quincuagésimo noveno aniversario, el pasado 6 de junio, de la instauración del Ministerio del Interior, la policía política del gobierno cubano.

Estemos claros: celebrar otro aniversario del MININT -de la Seguridad del Estado- es como celebrar la Gestapo nazi, la KGB soviética, la Státní checoslovaca, o la Stasi alemana. El presidente cubano convocó al pueblo a honrar a los héroes y mártires del MININT que “por la Patria, siempre están a la vanguardia de la vanguardia”. ¿Honrar a las fieras orwellianas de Ramiro Valdés? ¿Es esto una burla?

¡Qué cínico el régimen que preside Díaz-Canel, que controla Raúl Castro desde el partido único, que vice-preside el propio Valdés, cuyo consejo de ministros, por ejemplo, lo integran 31 cubanos de la raza blanca y apenas cuatro afrodescendientes! ¿Es o no es el régimen cubano un órgano de control absoluto blanco-supremacista?

Nuestro racismo tiene orígenes profundos. Por solo mencionar un detalle, a Juan Esteban Lazo Hernández, presidente del consejo de estado, le llamaron por muchos años, burlona e irrespetuosamente, el gori-Lazo. Hoy día se dice que “Francia tiene su Mona Lisa, y Cuba su Mono … ni repetirlo.  Recuerda la frase aquella, tan ofensiva, cruel y despectiva, sobre una hipotética mona que se vistió de seda. ¡Horror!

El régimen mantiene que el censo de 2012 arrojó que el 35.9 porciento de la población cubana es negra y mulata. No se toma en serio el cálculo extra-oficial que sugiere que es un 61 porciento, según encuestas de base realizadas por organizaciones independientes en la Isla que abogan por los derechos de los afrodescendientes cubanos. El censo también dio que el 64.1 porciento de la población cubana es blanca. ¿En qué planeta?

¿Le parecerá al régimen demasiado racializado el hecho que alrededor de un 80 porciento de los cubanos privados de libertad -quizás sea más- es black and brown? ¡El 80 porciento!

“Hoy el racismo afecta estructuralmente a la nación, el 80 porciento de la población penal es negra mientras en las universidades son un porcentaje ínfimo”, declaró el líder disidente Manuel Cuesta Morúa, vocero del Partido Arco Progresista y coordinador de la plataforma Nuevo País, al periodista Fernando Ravsberg en entrevista para BBC Mundo hace unos años.

Viene al caso señalar que, en su informe de enero 2020, la ONG Cuban Prisoners Defenders reveló que Cuba tiene la cantidad de presos per cápita más alta del mundo […] y un índice de condenas mayor al 90%. “Alrededor de 40,000 personas reciben acusaciones en sede penal cada año y de ellos, el 93% es declarado culpable”. Según el informe, la cantidad de convictos y condenados por año en Cuba llega a más de 127 000 personas: 90 000 de ellas están en prisión y el resto en “situaciones de control judicial y policial”. “Por tanto, Cuba sería el primer país en personas privadas de libertad del mundo”, concluye el informe. El 80% del que habla Cuesta Morúa equivale a 101 600 seres humanos de la misma raza de George Floyd.

“La permanencia del racismo en Cuba, y los obstáculos que este presenta, provienen de la ideología de supremacía blanca en la isla, así como del poder hegemónico racista que se deriva de esa ideología” tanto en el pasado democrático como en el presente socialista, según explica el Dr. Iván César Martínez, ex diplomático cubano y profesor jubilado de la Universidad de West Indies en Jamaica, en su obra The Open Wound: The Scourge of Racism in Cuba (Kingston: Ediciones Arawak, 2007).

Declaró también a Ravsberg la antropóloga María Ileana Faguaga, hoy residente en Brasil, que “el racismo es estructural, está tan arraigado en la sociedad que ni siquiera hay legislación complementaria sobre el tema, por lo que el articulado de la Carta Magna se queda en letra muerta”.

Es, precisamente, en un país regido dentro de un enfoque euro-supremacista, donde las vidas negras menos importan. Allí no hay protestas o manifestaciones por la violencia policial.  Si no suceden en Cuba, es precisamente por eso. Pero la violencia contra la población sí sucede, y para ello están la Policía Nacional Revolucionaria, los agentes de Seguridad del Estado, los comités de defensa, las Brigadas de Respuesta Rápida, las tropas territoriales, y los soldados del MINFAR.

Las protestas organizadas del pueblo son las que no acontecen, salvo una que otra reacción espontánea de vecinos en alguna barriada por algún crimen cometido. Si la calle es de los revolucionarios, ¿quién sale a la calle a protestar pacíficamente contra la revolución, a no ser ciudadanos valientes como las Damas de Blanco, más de la mitad de ellas black and brown? Las Damas, y en años recientes los activistas de UNPACU, son la excepción.

La dictadura no reconoce, como no reconocían la vileza de sus actos los negreros y mayorales de épocas anteriores, que es larguísima la lista de black and brown cubanos que ella -la dictadura- ha maltratado, perseguido, fusilado, golpeado, arrastrado, mutilado, torturado, encarcelado, asesinado y marginado desde el principio mismo del proceso revolucionario, hasta el día de hoy. Al Poder hay que refrescarle la memoria.

II

En el principio fue el paredón, y la muerte devino en exterminio.

Los casos documentados de fusilamientos que mantiene la ONG Archivo Cuba suman 5732 cubanos ejecutados bajo las órdenes de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara en los primeros años del proceso revolucionario, la mayoría en la prisión de La Cabaña. Afrodescendientes en esa lista consta que hay siete; quién sabe cuántos más si se tuviera acceso a datos etnográficos. Sus nombres son: Aníbal Correoso, de Holguín; Francisco “Pancho” Sosa, de Camagüey; Eladio Caro, de La Habana; Armando Pérez, de Santa Isabel de las Lajas, de 40 años; Margarito Lanza Flores, “Tondike”, de Quemado de Güines, de 23 años; Bienvenido Infante Suárez, de La Habana, de 21 años; y Alberto de la Rosa, “Elegua”, de Camagüey, de 17 años.

“Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando”, dijo Ernesto “Che” Guevara, asesino en serie de cubanos para quien ni las vidas negras ni las vidas blancas jamás importaron, en su discurso en la ONU, el 11 de diciembre 1964,

Desde los inicios comenzó a ensayarse lo que más adelante se llamaría formalmente la “parametración”.  No obstante, desde los inicios, la cultura y la moral obligatoriamente tendrían que ser “revolucionarias”. Y a la vez, muy eurocéntricas. Walterio Carbonell (Jiguaní,1920-La Habana, 2008), el intelectual negro más brillante de Cuba en 1959, fue castigado por su libro “Cómo surgió la cultura nacional” (1962) donde señalaba que el racismo seguía vigente en la Cuba revolucionaria. Acusado de diversionismo, lo enviaron a las granjas de trabajo forzado en Camagüey -a las UMAP- a cortar caña; luego a un hospital psiquiátrico; y finalmente fue relegado a trabajos menores en los fosos de la Biblioteca Nacional.

También serán censurados en la primera etapa, entre otros, la cineasta Sara Gómez (Guanabacoa, 1942-La Habana, 1974), el historiador Pedro Deschamps Chapeaux (La Habana, 1913-La Habana, 1994), el antropólogo Rogelio Martínez Furé (Matanzas, 1937), y los dramaturgos Eugenio Hernández Espinosa (La Habana, 1936) y Gerardo Fulleda León (Santiago de Cuba 1942). A Gastón Baquero (Banes, 1918-Madrid, 1997), otro intelectual, poeta y célebre periodista de la Cuba republicana, lo acosaron desde un principio hasta obligarlo, en el mismo año 1959, a partir al exilio en España, hazaña que logró bajo protección diplomática.

En las UMAP fue internado el cantautor Pablo Milanés (Bayamo, 1943), a quien, a pesar de su destacada carrera en la Isla, el régimen ha mantenido vigilado cuidadosamente. Y qué decir del trato que recibió el cineasta Nicolás Guillén Landrián (Camagüey, 1938-Miami, 2003) -Nicolasito para sus íntimos-, sobrino del poeta Nicolás Guillén y uno de los mejores expedientes de la Escuela de Servicio Exterior (1960), de donde fue excluido. Marginado y perseguido constantemente, logró realizar trece documentales, algunos premiados en el extranjero, que siempre fueron vetados por Seguridad. En los años setenta y ochenta fue arrestado repetidas veces; el régimen lo internó en el Hospital Psiquiátrico de Mazorra, donde le aplicaron ocho tratamientos de electro-shock para “curarle” su diversionismo ideológico. Esta tortura lo dejó afectado hasta el fin de sus días.

Esteban Luis Cárdenas (Ciego de Ávila, 1945-Miami, 2010), insigne poeta, y narrador, fue expulsado de la Universidad de La Habana por diversionismo ideológico en 1966. En 1978, fue condenado a 15 años de cárcel por intento de asilo en una embajada. Liberado al año, partió al exilio por El Mariel.

En los más de 30 años de lo que se llama el presidio político histórico, que incluyó a más de 200 000 hombres y unas 7 000 mujeres y dio paso al presidio plantado, muchos de los presos fueron black or brown.  Fueron golpeados, torturados, y se declararon en huelga de hambre en incontables ocasiones. Cumplieron penas inhumanas por oponerse al castrismo: Eusebio Peñalver Mazorra, ex teniente del Ejército Rebelde, que fue sentenciado en la Causa del Escambray a 28 años de prisión, y cumplió hasta el último día; Antonio López Muñoz, de la misma causa, 27 años en prisión; Ramón San Román, 24 años preso; Roberto Azcuy, 21 años; Rolando Gastón, 21 años… entre otros.

En el surgimiento de diversos grupos opositores, se han visto hostigados, vigilados, desalojados de sus casas, detenidos arbitraria y periódicamente, y algunos obligados al exilio periodistas independientes como Tania Quintero; su hijo Iván García Quintero; el ex preso político y activista de derechos humanos Luis Felipe Rojas Rosabal; la activista y ex presa política Sonia Garro; Victoria Ruiz-Labrit, presidenta de la Unidad Femenina Cubana y fundadora del Comité Cubano de Opositores Pacíficos Independientes, objeto de un estruendoso acto de repudio en agosto de 1995; y los fundadores de las bibliotecas independientes Berta Mexidor y Ramón Humberto Colás.

El hostigamiento de opositores y disidentes ha sido una constante. Ahí están los casos de Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, diecisiete años en presidio, prisionero de conciencia de AI, veterano de huelgas de hambre. Su hermana, Berta Antúnez Pernet, fundadora del Movimiento Nacional de Resistencia Cívica “Pedro Luis Boitel”, fue objeto de acoso y vigilancia por su activismo a favor de su hermano y por los derechos humanos. Hay que mencionar a Francisco Herodes Díaz Echemendía, preso politico desde 1990, compañero de prisión de Antúnez, que fue víctima también de las peores torturas y maltratos, y que ha denunciado, desde el sitio Hablemos Press, el racismo que sufren los presos negros en las cárceles del régimen.

Luego de diversos arrestos arbitrarios, el doctor Oscar Elías Biscet fue condenado en 1999 a 25 años de prisión por supuestos crímenes contra la soberanía nacional. Fue declarado prisionero de conciencia por AI. Ha recibido varios premios por su activismo pacífico y aunque sigue acosado por Seguridad y el régimen no le permite viajar fuera del país, por ahora está libre.

En 1995, representantes de más de un centenar de organizaciones disidentes se unieron para fundar Concilio Cubano, y convocaron para el 24 de febrero 1996 su primer gran congreso. Seguridad impidió que Concilio sesionara, acosando, golpeando, deteniendo a muchos de los participantes. A su presidente, el abogado Leonel Morejón Almagro, y a su cofundadora, Mercedes Parada Antúnez, ambos afrodescendientes, los arrestaron. Morejón Almagro, que es también fundador del movimiento ecologista Naturpaz, fue sentenciado a seis meses de cárcel. Por razones de salud, Parada Antúnez fue hospitalizada.

En 1997, Félix Bonne Carcassés (1939-2017) y Vladimiro Roca Antúnez (La Habana, 1942), miembros del Grupo de los Cuatro y coautores del documento “La Patria es de todos”, fueron detenidos por diecinueve meses y en 1999 condenados por sedición a cuatro años de cárcel. Todos fueron declarados prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional. Bonne había sido expulsado anteriormente de su cátedra en la CUJAE. En 2005 fue detenido otra vez, cuando ayudó a organizar la primera reunión de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil.  Roca, exmilitar y economista, fundó el aún-no-legalizado Partido Social Demócrata de Cuba, y ha recibido reconocimiento internacional por su activismo.

Otro cubano negro prisionero de conciencia de AI fue Guillermo Fariñas (Santa Clara, 1962), psicólogo, opositor y periodista independiente, a quién se le ha prohibido ejercer como profesor y ha sido confinado en hospitales psiquiátricos. Fue condenado a veinte meses de cárcel en 1995 por sus ideas política y en 1997 se le condenó a dieciocho meses adicionales. En 2002, luego de ser atacado por agentes de Seguridad del Estado, fue sentenciado a siete años. El doctor Fariñas ha realizado un total de 23 huelgas de hambre y ha cumplido más de once años en presidio. En 2010, el Parlamento Europeo le otorgó el Premio Sakharov de la Libertad de Expresión.

Y no se puede olvidar a Cecilio Monteagudo Sánchez, periodista independiente y ex preso político, activista hostigado y objeto de detenciones arbitrarias por su trabajo con el Movimiento Cubano Reflexión.

III

Del Grupo de los 75 de la “Primavera Negra” en abril de 2003, al menos diez eran afrodescendientes: el sindicalista Iván Hernández Carrillo; los periodistas independientes Ángel Moya Acosta (preso político anteriormente), Jorge Olivera Castillo, Osvaldo Alfonso Valdés y Omar Pernet Hernández; los activistas de derechos humanos Eduardo Díaz Fleitas, Arnaldo Ramos Lauzerique, Alejandro González Raga, Alfredo Domínguez Batista y Manuel Valdés Tamayo.  Valdés Tamayo, sentenciado a 15 años, murió de enfermedad pulmonar resultado de la negligencia médica sufrida en presidio, a la que se sumó la del hospital en cuya unidad de cuidados intensivos estaba ingresado, y de donde fue echado prematuramente. Cinco días después, el 10 de enero 2007, esta vida negra cubana se extinguió.

El 11 de abril 2003 resucitó el paredón de fusilamiento en la prisión de La Cabaña luego de muchos años de silencio. Ese día, con saña de mayorales, fueron fusilados tres cubanos negros -black and brown- por intento de secuestro de una lancha para escapar del país. No hubo muertos, ni heridos en el atentado. La sentencia, según el capataz-en-jefe Fidel Castro, serviría de escarmiento. Juicio sumario de tres días, apelación denegada de un día, ejecución a los nueve días del suceso, luego que el consejo de estado -con el máximo black Esteban Lazo a la cabeza- ratificara la condena. Sin siquiera volver a ver a sus madres -sin que esas madres también negras pudieran abrazar a sus hijos por última vez- fueron fusilados Lorenzo Enrique Copello, de 31 años, Bárbaro Leodán Sevilla García, de 22 años y Jorge Luis Martínez Isaac, de 40 años.

Y está el caso de Orlando Zapata Tamayo (Santiago de Cuba, 1967-La Habana, 2010), obrero de la construcción y activista político, veterano de varias huelgas de hambre, que fue condenado a 36 años de prisión en 2003. Amnistía Internacional lo declaró prisionero de conciencia. Murió luego de ochenta y cinco días en huelga de hambre el 23 de febrero 2010.

Al tiempo de la “Primavera Negra de La Habana” y de los citados fusilamientos, surgió el movimiento Damas de Blanco, un resuelto y decidido grupo de cubanas -madres, esposas, hijas, hermanas de los 75- que irrumpieron en el espacio público de la Isla el domingo 11 de mayo 2003 en protesta pacífica por la injusticia judicial. De ellas, muchas son afrodescendientes, y sufren la inquina y el odio del régimen y de sus turbas semanalmente, en todo el país: su actual presidenta, Berta Soler, es objeto de actos de hostigamiento y de violencia perennes, como lo son Nancy Alfaya, Asunción Carrillo, Jacqueline Bony, María Josefa Blanco, Jacqueline Heredia, Marta Sánchez Sánchez, y Aymara Nieto Muñoz, actualmente presa política y tambien activista de UNPACU.

También Dama de Blanco es Ivonne Malleza Galano, arrestada en 2011 junto con otros en una protesta, y declarada prisionera de conciencia por AI, lo que causó su liberación a los 45 días. Y Xiomara Cruz Miranda, hasta hace unos meses presa política, condenada en 2018 a un año y cuatro meses de prisión, que por negligencia médica carcelaria contrajo tuberculosis. Fue liberada gracias a una visa humanitaria; los médicos en el Hospital Jackson Memorial de Miami hallaron en su cuerpo residuos de químicos que, a todas luces, le fueron inyectados en prisión.

También en prisión cumpliendo una condena de cuatro años por “desacato” y “desorden público” está el activista de Damas de Blanco y preso de conciencia de AI, Silverio Portal Contreras, que ha perdido la vista de un ojo por golpes recibidos a manos de sus carceleros. Está el nuevo caso de Adrián Coroneaux Stevens, miembro del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR) que fue detenido el pasado 23 de mayo y recién trasladado a la prisión de Valle Grande en espera de juicio.

Desde 2013 se encuentra en prisión el opositor Bianko Vargas Martín, quien ese año fue declarado prisionero de conciencia por AI; en 2016 fue condenado a otros 15 años. El activista de UNPACU y de Cuba Decide se ha declarado en huelga de hambre; su madre ha advertido que su hijo está muy mal de salud. También en 2016, Yosvany Sánchez Valenciano fue sentenciado a cinco años y nueve meses de prisión por supuestos delitos de “desacato” y “desorden público”.

En mayo de 2014, la activista y bloguera Yoani Sánchez fundó el blog informativo 14yMedio, con sede en La Habana, con su esposo, el periodista independiente Reinaldo Escobar. El equipo de doce periodistas independientes ha sido objeto de represión, acoso, detenciones arbitrarias, golpizas, órdenes de arresto domiciliario. Luz Escobar, hija de Reinaldo, está en estos momentos bajo arresto domiciliario. El régimen considera que 14yMedio es enemigo de Cuba que colabora con EE.UU. para desestabilizar y calumniar el país.

En el año 2000, se fundó el capítulo de Cuba de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR). A partir de 2017, arreció el hostigamiento de campesinas negras; han sido periódicamente detenidas de forma arbitraria Paula Araceli Girón Castro, Yenisleidis Peralta Álvarez, Yuneisis Amaya Arias, y Osmayda Estrada Rivery.  No es solo que todas las activistas de FLAMUR son hostigadas constantemente, sino que desde 2013, las guajiras black and brown han sido objeto de maltrato físico y decomiso de insumos donados para su labor como cuentapropistas en el campo y para la subsistencia de sus familias y comunidades.

¿Y qué decir del constante acoso y los arrestos arbitrarios de los activistas del Comité de Integración Racial (CIR), sus coordinadores Juan Antonio Madrazo Luna y Juan del Pilar Goberna, la periodista independiente y miembro también de la Red Femenina de Cuba, Marthadela Tamayo, y Dunia Medina? ¿O la vigilancia y los obstáculos al proyecto Nuevo País, que preside Manuel Cuesta Morúa? ¿Y el acoso y las detenciones arbitrarias de los abogados Laritza Diversent, Yaremis Flores y Julio Ferrer, fundadores de la asesoría jurídica independiente, Cubalex?

Es relevante al caso de George Floyd el arresto de David Llorente Miranda, el opositor negro que el 1 de mayo de 2017 corrió por la Plaza de la Revolución envuelto en una bandera americana. Fue arrastrado hasta un carro patrulla que lo llevaría a la estación de Zapata y C y en esa trayectoria, le viraron la cabeza como para ahorcarlo. Al decirle a los policías que lo estaban asfixiando, ellos le contestaron, “Sí, esa es la intención, que tú te mueras”. Luego de los trámites en la unidad de policía, Llorente fue llevado al Hospital Psiquiátrico de Mazorra, donde lo tuvieron internado y bajo tortura psiquiátrica durante un año. Fue deportado a Guyana, en contra de su voluntad; allí obtuvo amparo de la oficina para la protección de refugiados de Naciones Unidas.

Los movimientos de música hip hop y rap también sufren acoso y obstrucción constante. Esto aplica a hombres y mujeres por igual, como evidencia el acoso al grupo Las Krudas Kubensis, que en un final tuvieron que optar por emigrar. Esa es la realidad que enfrenta desde hace años David Omni (Omni Zona Franca), Amaury Pacheco (Poesía sin fin) y los artistas y escritores del Movimiento San Isidro, particularmente Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel “Osorbo” Castillo, detenidos recientemente y golpeados mientras estaban esposados. También ha sido detenido Enix Berrio Sardá, activista de derechos humanos y asesor legal del Movimiento San Isidro, que es miembro de la Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD).

Lo más triste ejemplos los he dejado para último. Las vidas negras que menos importan en la Cuba socialista son las de los niños y las niñas que padecen la negligencia y desidia que le toca al paupérrimo pueblo, a todos esos niños y niñas para quienes no se construyó el palacio del poder racista que es, por ejemplo, el Gran Hotel Manzana Kempinski: el adolescente Ángel Izquierdo Medina, de 14 años, natural de Mantilla, a quien un teniente jubilado de Seguridad asesinó de un balazo por robarse unos mamoncillos; o las tres niñas negras -María Carla Fuentes (12 años), Lisnavy Valdés (12 años) y Rocío García (11 años) -, que murieron aplastadas cuando se desplomó un balcón en el barrio black and brown de Jesús María.

El pasado 14 de junio se cumplieron 175 años del nacimiento del general Antonio Maceo y Grajales, el black and brown máximo cubano. ¿Hasta cuándo hay que esperar para que en Cuba las vidas negras importen?
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