viernes, 5 de junio de 2020

Lo que Ana de Armas no dice sobre Cuba.

Por Luis Cino.

Ana de Armas junto a Ben Affleck en manifestación en California por la muerte de George Floyd.

No sé por qué todavía algunos compatriotas siguen esperando que Ana de Armas, aprovechando su proyección internacional, se pronuncie sobre la situación en Cuba. A estas alturas, con tantas ocasiones que ha dejado pasar de largo, ya debían haberse convencido de que con ella no se puede contar para reclamar cambios y democracia en el país donde nació hace 32 años.

Y no es que la joven actriz sea apolítica. Nada de eso. Junto a su novio, el también actor Ben Affleck,se sumó, hace unos días, a las protestas en Estados Unidos por la muerte de George Floyd.

Es una actitud loable protestar contra la brutalidad policial y el racismo. Pero si fuese sincera y consecuente, si tanto le interesa la justicia social, Ana de Armas también debería protestar por los numerosos abusos y excesos que comete la policía al servicio de la dictadura en su patria.

Y no lo ha hecho ni siquiera cuando tales abusos le han tocado de cerca. No protestó, no dijo ni pío, ni chistó, hace varios meses, cuando los esbirros de la Seguridad del Estado detuvieron a su hermano y lo amenazaron por relacionarse con disidentes.

Ana de Armas es apolítica solo si de Cuba se trata.

No obstante su apoliticismo, el año pasado Ana de Armas aceptó sin reparos un papel en una película apologética sobre los espías de la Red Avispa. ¿Estaría tan necesitada de trabajo?

El silencio aquiescente de Ana de Armas respecto a la dictadura es el precio que paga para no tener problemas en los consulados castristas y poder venir a vacacionar a Cuba cada vez que lo desee. Como hizo hace poco, cuando se paseó por La Habana y Varadero con Ben Affleck, a todo trapo, de lo más divertida, indiferente ante la penuria y falta de libertades de sus compatriotas.

Parece que el éxito para ciertos famosos y famosas no es completo si no incluye, no importa las condiciones que les impongan, el retorno a Cuba -siempre de visita, no definitivo- para restregarle su triunfo en la cara a sus desfavorecidos paisanos.

Seguramente, Ana de Armas considera que criticar al castrismo es de mal gusto y sería mal acogido por la farándula izquierdista de Hollywood que todavía se babea por Fidel Castro y Che Guevara.

Capaz de que caiga mal a algunos directores, majaderos como son, y dejen de tenerla en cuenta para futuras películas y series televisivas.

Resulta más chic hacerse la progre, la protestona de las causas sociales. Aunque en el fondo, frívola como es, estas causas le importen un bledo. Qué van a importarles, si no le importa lo que pasa en su patria…

¡Cuánta demagogia e hipocresía!
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